El auge digital ha potenciado el cibercrimen, convirtiéndolo
en una supereconomía con una tasa promedio de crecimiento del 25%, impulsado
desde la pandemia y asociado a un incremento del 145% de dispositivos de IoT
(Internet de las cosas), aumento del 280% del comercio electrónico y una mayor
adopción de gobierno electrónico.
El activo más valioso del Gobierno y de las empresas
paraguayas son sus datos que viajan por cables submarinos y se almacena
en centros de datos y nubes invisibles. Sin embargo, este vertiginoso
salto a la digitalización ha dejado un flanco expuesto: la ciberseguridad.
El reciente informe del Banco Interamericano de
Desarrollo (BD) y la Organización de Estados Americanos, de finales de
2025, lanza una advertencia: si bien la madurez en ciberseguridad en la región
ha mejorado desde 2020, los ciberataques también se han potenciado, y en mayor
medida para los sectores de la administración pública, la salud y educación.
Paraguay y sus vecinos enfrentan una nueva generación de
amenazas potenciadas por la inteligencia artificial (IA) que ponen en jaque el
negocio.
Radiografía de la región
El informe, elaborado bajo el Modelo de Madurez de Capacidad
en Ciberseguridad para Naciones (CMM) de la Universidad de Oxford,
señala que América Latina ha dejado de ignorar el problema.
No obstante, el diagnóstico para el ecosistema empresarial
paraguayo es claro: la velocidad de la amenaza supera a la velocidad de la
inversión.
De acuerdo con el informe, en la región hay un crecimiento
de creación de estrategias nacionales de ciberseguridad. En Paraguay, el
impulso de la Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2025-2028 es un paso
institucional necesario, pero el BID y la OEA subrayan que la brecha técnica
sigue siendo el mayor talón de Aquiles.
“La revolución digital está transformando las economías,
pero también conlleva riesgos que pueden borrar años de crecimiento en cuestión
de minutos”, destaca Paula Acosta, jefa de Capacidad Institucional del BID.
Amenaza latente
A nivel global, el cibercrimen se alimenta de
aproximadamente el 1,5% del PIB mundial, según el estudio del Banco
Mundial de 2024, tomando en cuenta que hay 5.450 millones de personas
conectadas a internet y 18.000 millones de dispositivos de internet de las
cosas.
Según el Banco Mundial el cibercrimen tiene tasa de crecimiento
anual del 21%, con mayor intensidad en América Latina y el Caribe (25%), y
en los países de ingreso mediano alto, quedando fuera de las estadísticas un
40% de los ciberincidentes que no se denuncian.
Traducido a la economía local, un ataque de ransomware a
una cooperativa o a una exportadora no solo representa el costo del rescate
(que no se recomienda pagar), sino la parálisis operativa que puede costar
millones de dólares por día.
¿IA: aliada o caballo de troya?
Uno de los puntos más complejos del informe del BID y la OEA
es el impacto de la IA y el 2026 ha comenzado con una certeza inquietante: el
87% de los líderes empresariales teme que la IA facilite ataques más
atractivos.
Para el empresario, esto significa que el correo de
“phishing” mal redactado ha evolucionado. Hoy, los atacantes utilizan modelos
de lenguaje para crear comunicaciones perfectas, e incluso deepfakes de
voz que imitan a voces solicitando transferencias urgentes.
El informe alerta que la IA ha “democratizado” el
cibercrimen, permitiendo que actores con pocos conocimientos técnicos ejecuten
ataques de alta precisión.
Las 5 dimensiones del desafío
1. Política y estrategia
No basta con tener un antivirus. El informe sugiere que las
empresas deben integrar la ciberseguridad en su gobierno corporativo, es una
responsabilidad del CEO y la Junta Directiva.
2. Cultura
El eslabón más débil sigue siendo el humano. La falta de una
cultura digital es un riesgo latente, solo las organizaciones que invierten en
capacitación continua logran reducir significativamente su superficie de
ataque.
3. Educación
Existe una escasez crítica de talento especializado.
Paraguay compite por expertos que son tentados por salarios desde el exterior.
El informe hace un llamado a las alianzas público-privadas para fomentar
carreras técnicas en seguridad digital.
4. Marcos jurídicos
Aunque Paraguay ha avanzado en leyes, el informe BID-OEA
señala que la cooperación transfronteriza es vital.
5. Tecnología
La adopción de estándares internacionales (como las normas
ISO 27001) sigue siendo baja en las pymes paraguayas. El informe subraya que la
falta de inversión en seguridad de infraestructuras críticas (electricidad,
agua, telecomunicaciones) es un riesgo sistémico para todo el sector privado.
Sector financiero y agro, blancos predilectos
En el contexto local, el sector bancario paraguayo
es el que más ha invertido. Sin embargo, el informe advierte sobre el “efecto
cascada”. Las grandes entidades están protegidas, pero sus proveedores suelen
ser la puerta trasera de entrada a los ataques.
Por otro lado, el agrobusiness, motor de la
economía nacional, está entrando en la era del IoT (Internet de las Cosas).
Silos inteligentes, maquinaria conectada y sistemas de riego automatizados son
ahora vectores de ataque. Un hackeo a la cadena de suministro agrícola podría
comprometer la gestión empresarial.
Estrategias prevención
1. Auditoría: evaluar la capacidad de respuesta
y recuperación.
2. Presupuesto: destinar entre el 10% y el 15%
del presupuesto de TI a seguridad.
3. Seguridad por diseño: al implementar nuevas
tecnologías (como cobros vía QR o plataformas e-commerce), la seguridad debe
estar integrada desde el día uno.
4. Colaboración: compartir información sobre
amenazas.
Un ataque que costó el 2,4% del PIB de Costa Rica
En 2022, Costa Rica experimentó un ataque que paralizó a 20
instituciones del Estado. Este incidente de casi dos meses fue la razón para
declarar la primera emergencia nacional de la historia a causa de un ataque
cibernético.
El golpe digital dejó inactivos sistemas cruciales para el
país y tuvo un impacto económico estimado del 2,4% del producto interno bruto
(PIB).
Paraguay se ubica en el Nivel T3 según la UIT
El informe del Índice Global de Ciberseguridad (GCI), de la
Unión Internacional de Telecomunicaciones de las Naciones Unidas (UIT), en su
quinta edición, ubica a Paraguay en el Nivel T3, lo que refleja un compromiso y
un marco institucional en crecimiento en materia de seguridad digital.
Con un desempeño destacado en aspectos legales y
organizativos, el país se posiciona como un actor con bases firmes, aunque con
desafíos pendientes en la implementación técnica.
Fortalezas
El análisis de los cinco pilares evaluados por la UIT
muestra que Paraguay ha logrado avances en su estructura normativa. El pilar
de Medidas Legales es el punto más fuerte del país, alcanzando una
puntuación de 17,81 sobre 20. Esto indica que el país cuenta con legislaciones
actualizadas para enfrentar el cibercrimen y regular la protección de datos.
En Medidas Organizacionales (17,66) y en Medidas de
Cooperación (16,8) sobresalen áreas de “fortaleza relativa”. Estos puntajes
sugieren una coordinación efectiva entre instituciones gubernamentales y una
disposición activa para colaborar internacionalmente en la mitigación de
amenazas cibernéticas.
Punto débil: capacidad técnica
A pesar de los avances institucionales, el gráfico revela
una brecha importante en la ejecución práctica. El pilar de Medidas Técnicas es
el área con el desempeño más bajo, registrando apenas 8,47 sobre 20.
Esta cifra sitúa a las capacidades técnicas como la
principal área de potencial de crecimiento. El informe sugiere que si bien
existen leyes y organizaciones, el país aún debe invertir en herramientas
tecnológicas de defensa, centros de respuesta a incidentes (CERT/CSIRT) con
mayores capacidades y sistemas de monitoreo más robustos para proteger la
infraestructura crítica.
Hacia el siguiente nivel
Para escalar a los niveles de “Avanzado” (T2) o “Referente”
(T1), el país deberá centrar sus esfuerzos en dos frentes claves señalados por
el GCI:
1. Desarrollo de capacidades: fomentar la
educación, la formación de profesionales especializados y la concienciación
ciudadana.
2. Inversión tecnológica: cerrar la brecha
en el pilar técnico para igualar su robustez legal.
En comparación con el promedio de la región de las Américas
(representado en el gráfico de radar de la UIT), Paraguay muestra un desempeño
superior en lo legal y organizativo, pero se mantiene por debajo en la
implementación técnica, lo que marca la hoja de ruta para las políticas
públicas digitales de los próximos años.
Fuente de la Información
https://www.abc.com.py/negocios/2026/02/05/paraguay-con-1620-en-ciberseguridad-enfrenta-el-reto-de-la-infraestructura-tecnica/