El Global Cybersecurity Outlook 2026 del Foro Económico
Mundial de Davos (WEF), publicado recientemente, concluye que la ciberseguridad
en 2026 entra en una fase de aceleración crítica. La Inteligencia Artificial
(IA) actúa como multiplicador, tanto para la defensa como para el ataque. Al
mismo tiempo, las rivalidades geopolíticas erosionan la cooperación
internacional y la confianza entre Estados, mientras las desigualdades de
capacidades amplían la brecha digital entre los países. El informe subraya que
la ciberseguridad ya no es un asunto técnico, sino un tema estratégico,
económico y social.
La resiliencia digital se ha convertido en un requisito
básico para proteger el valor económico, la estabilidad institucional y la
confianza ciudadana. La investigación se basa en una encuesta global realizada
en 2025 por WEF en la que participaron más de 300 líderes empresariales,
responsables de ciberseguridad y directivos de los sectores público y privado
en distintas regiones. Un 94% de los encuestados identifica a la IA como el
principal motor de cambio en ciberseguridad en 2026. La IA amplía la superficie
de ataque, introduce nuevas vulnerabilidades y, al mismo tiempo, permite
defensas más rápidas y sofisticadas. Hay, sin embargo, una paradoja. Aunque el
uso de IA en seguridad crece, la gobernanza va rezagada. Solo el 64% de las
organizaciones consultadas evalúa de forma sistemática la seguridad de las
herramientas de IA antes de desplegarlas. Dos tercios de las organizaciones han
ajustado su estrategia de ciberseguridad debido a la volatilidad geopolítica.
Ataques a infraestructura crítica, espionaje digital y
operaciones híbridas forman ya parte del cálculo habitual de riesgos. El
estudio destaca el auge del fraude cibernético habilitado por tecnologías
digitales. Un 73% de los encuestados afirma que ellos o alguien de su entorno
fue víctima de fraude digital en 2025. Un 31% de los encuestados expresa baja
confianza en la capacidad de su país para responder a un ciberataque grave
contra infraestructura crítica, un aumento respecto al año anterior. Las diferencias
regionales son marcadas: mientras Medio Oriente y el Norte de África muestran
altos niveles de confianza, América
Latina y el Caribe aparecen como las regiones más
vulnerables. La brecha regional de capacidades es especialmente preocupante.
América Latina y el Caribe, junto con África subsahariana, presentan los
mayores déficits de capacidades y habilidades en ciberseguridad. Más de dos
tercios de los CEOs de estas regiones reconocen no contar con el talento
necesario.
Mientras algunas organizaciones y regiones avanzan, otras
carecen de talento, recursos e inversión suficientes, lo que amplía la
desigualdad en ciberseguridad. En paralelo, aparecen amenazas nuevas y
silenciosas, ligadas a tecnologías aún poco reguladas o mal comprendidas. En
sus conclusiones, el WEF insiste en que el futuro de la ciberseguridad no está
predeterminado.
Dependerá de las decisiones que se tomen hoy en materia de
inversión, gobernanza, cooperación internacional y desarrollo de capacidades
humanas. La IA puede fortalecer la resiliencia, pero solo si se integra con
controles claros y responsabilidad compartida.
POR CARLOS DE ICAZA
EMBAJADOR EMÉRITO. EX-SUBSECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES
@CARLOSDEICAZA
Fuente de la Información
https://www.msn.com/es-mx/dinero/noticias/panorama-global-de-ciberseguridad-2026/ar-AA1VsVx5?ocid=BingNewsSerp